Cómo saber si un huevo es fresco

Posted by: Anita Dinamita

agosto 22nd, 2012 >> .SABIAS QUE..., .SALUD Y BIENESTAR., .TRUCOS en el hogar. | Imprimir esta entrada Imprimir esta entrada

El huevo es un alimento natural e imprescindible en nuestra dieta. Es altamente nutritivo  y se puede consumir en formas muy diversas, además también tiene otros usos auxiliares, así como también, podemos encontrarlo durante todas las épocas del año.

La estructura del huevo es porosa y está cubierta de una fina película o capa protectora. Existen huevos con cáscara de color, tanto blanco como marrón, pero no existe ninguna relación entre su color y su contenido, pues este color depende de los alimentos que toma el ave. Las gallinas criadas en granja, se les da cierto colorante para que la cáscara del huevo sea marrón.

Entre las diferentes partes del huevo destacamos en primer lugar, la cámara de aire que se encuentra en el extremo más achatado del huevo. Según pasan los días, el aire aumenta, por lo que los huevos atrasados flotan, ello nos indicará si se puede consumir o no. En segundo lugar, tenemos la clara, que está formada de albúmina y carece grasa. Si el huevo es fresco, ésta será gelatinosa y de tono crema. En tercer lugar tenemos la yema, contiene grasas, proteínas así como un alto contenido en colesterol y vintaminas del grupo A, B y D, además de hierro, calcio entre los minerales más importantes. Las yemas fertilizadas suelen tener un lunar o punto rojo.  Por otra parte, tenemos la chalaza del huevo, se trata del cordón que sujeta a la yema y por último, la membrana del cascarón que envuelve la clara. Está muy unida a la clara cuando el huevo es fresco.



Existen diferentes tamaños de huevos, clasificados según su peso en diferentes números, así como diversas clase de huevo, siendo el más común el de gallina. También podemos encontrar en el mercado huevos de codorniz o de gaviota entre los más destacados.

A la hora de conservar los huevos debemos tener en cuenta que se conservan mejor en un lugar oscuro con el extremo puntiagudo hacia abajo, para que la yema y la clara no empujen a la cámara de aire que queda en la parte superior. Además, deben estar en un lugar fresco.

Si tenemos los huevos en el refrigerador debemos tenerlos alejados de los alimentos para evitar que la cáscara absorba los olores más fuertes e intensos.

Debemos tener en cuenta, por otra parte, que los restos de huevo batido, ya sean yemas o claras, pueden conservarse hasta tres días si éstos están bien tapados. En el caso de las yemas, debemos cubrirlas con agua antes de dejarlas en la nevera para evitar que se resequen.

Otra idea que nos puede venir bien es congelar los huevos, aunque sin la cáscara, de lo contrario explotarían. A la hora de congelarlos, éstos deben ser muy frescos y ligeramente batidos. También podemos congelar yemas y claras por separado. El huevo batido puede durar hasta un año. Cuando vayamos a utilizarlos, debemos descongelarlos a temperatura ambiente, esto nos puede llevar hasta una hora.

Los huevos frescos siempre tienen más sabor que los que están caducados. Además se cocinan mejor, pues la clara no está acuosa y la yema no se rompe tan fácilmente.  Para saber si un huevo es fresco debemos ponerlo de lado en un vaso con agua fría, si está caducado flotará, un huevo de 2-3 semanas se inclinará y un huevo muy fresco permanecerá horizontal. Otra opción es romper el huevo y dejarlo en un plato. Si tiene menos de una semana la clara estará firme y envolverá a una yema redonda. En caso de estar caducado, presentará una yema aplastada y una clara bastante líquida. Además, un huevo en malas condiciones desprende mal olor.

Por último debemos tener en cuenta que los huevos son la fuente más frecuente de salmonelosis, debido a que suele tener restos de excremento de la gallina en su cáscara. No es conveniente lavarlo y guardarlo, ello permite la entrada de gérmenes afectando negativamente a la salud.

Estas son algunas de las precauciones que debemos tener en cuenta:

  • No debe presentar grietas en la cáscara ni restos sospechosos
  • Debe conservarse, como máximo, durante tres semanas  en la zona más fría del frigorífico
  • No se deben almacenar con la parte más achatada hacia abajo, siempre con la punta hacia abajo.
  • Nunca debemos limpiarlos, deben estar intactos, a menos que vayamos a cocinarlos en ese momento
  • A la hora de consumirlos, debemos tener cuidado de que no queden restos de cáscara en la clara o yema una vez abiertos
  • Los huevos deben estar en un lugar fresco y seco, ya que el calor hace que se pudran

Fuente: cocina de todo


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