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Flor de Pascua o Poinsettia – Cómo hacer que viva más allá de Navidad

La Flor de Pascua o Poinsettia es una parte fundamental de la Navidad. Todo un clásico colocar una o varias de estas plantas en nuestro hogar en la época navideña. Pero una vez que pasa la Navidad, ¿qué ocurre con esta delicada planta? Es un hecho que esta planta tiene un corto nivel de supervivencia.

[1]¿Como conseguir alargar su vida? Conservar en buen estado la flor de Pascua más allá de la Navidad no es tarea fácil. Que esta planta encuentre un buen lugar donde esté cómoda es el primer paso que debemos tener en cuenta. Las condiciones de temperatura, luz y riego son vitales para su longevidad. Encontrar un término medio no es tan complicado . Con estos sencillos consejos lo conseguiremos…

Atención al ambiente:

A la flor de Pascua no le gustan los ambientes extremadamente secos. Es importante alejar a la planta de los radiadores ya que, en caso contrario, la caída de sus hojas será casi inmediata. Mantener el nivel optimo de humedad en la estancia en la que coloquemos nuestra poisenttia puede garantizar más del 50% del éxito de su supervivencia.



Importancia de la luz:

Para cualquier planta es muy importante recibir luz. Sin embargo, en el caso de la flor de Pascua las condiciones de iluminación no pueden ser cualquiera. A la poisenttia le encanta la luz, sin embargo, los expertos aconsejan que no le dé el sol directo ya que puede quemar sus hojas.

No a las corrientes de aire:

Cuando vayamos a ventilar la habitación en la que se encuentra nuestra Flor de Pascua, es conveniente alejar la planta de las corrientes de aire. Es una planta delicada.  También se recomienda evitarlas de cotidiano (no dejar la planta cerca de una puerta o una ventana).  A la Poinsettia le gustan ni  los lugares más frescos de la casa, ni los más calurosos y por supuesto,  lejos de la calefacción. Una temperatura ideal es entre 21º como máximo durante el día y 16º por la noche.

A la hora de regar:

Según indican los amantes de la poisenttia, es muy recomendable mantener siempre húmeda la tierra de la planta regándola un par de veces a la semana, un riego que variará dependiendo de la temperatura del lugar donde se encuentra. Lo más importante a este respecto es recordar no encharcarla, ya que podría provocar la podredumbre de las raíces. El riego indirecto llenando un plato bajo la maceta de 10 a 20 minutos puede ser un buen truco. Recuerda, si las hojas oscurecen significa que puede estar empachada de riego. Y si tienes un plato bajo la maceta, ten cuidado de que no quede lleno de agua todo el rato porque puede pudrir las raíces.

Lo ideal es regarla con agua de lluvia pero si no puede ser, puedes hacerlo con agua del grifo «tratada». ¿Cómo? Simplemente dejándola reposar mínimo 24 horas porque así se evapora el cloro que se utiliza para la potabilización y que perjudica a las raíces de todas las plantas.

Ve librándola de hojas muertas

Si ves hojas que presenten signos de marchitarse, retíralas, eso sí, siempre que se desprendan con facilidad. Si al tirar de ellas les cuesta soltarse, no insistas. Es mejor que se caigan solas para no producir ningún daño a la planta de Navidad.

Cuando caigan las hojas:

Cuando llegue la primavera, poda tu flor de Pascua. Es clave para que vuelva a crecer y lo haga con más fuerza. Debes cortar las ramas a la mitad. Aunque si no las cortas estarás ayudándole a que crezca a lo alto y acabe siendo un árbol.

Durante la temporada de floración se recomienda añadir fertilizante líquido en el agua con la que la reguemos y se debe valorar la posibilidad de un trasplante una vez haya perdido las hojas.

Después, cuando se acerque la nueva temporada de Navidad, alrededor de Septiembre, conviene poner esta planta en un lugar oscuro para que nuevamente le broten las hojas rojas.

Cuidados de la flor de Pascua

De diciembre a agosto: para cuidarla sigue los pasos que hemos ido detallando.

En septiembre: empieza a esconderla de la luz encerrándola a oscuras (puedes optar por meterla en un armario) cuatro horas cada día.

En octubre: ponla a oscuras tres horas al día.

En noviembre: evítale la luz durante una hora al día.

Y en diciembre… ¡volverá a estar roja!




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